Se deve a
Lacan el hecho de haber resaltado un segmento nuclear de la obra de Freud, yá
indicado en el título del escrito que, según sus propias palavras, inaugura su
enseñanza, “Función y campo de la palavra y del lenguaje en psicoanálisis”
(1953). De hecho, tal segmento encuentra su formulación prínceps en el aforismo
lacaniano según el cual “el inconsciente és estructurado como un lenguaje”, por
medio del cual Lacan ha traído la psicoanálisis de vuelta a su campo específico
– el de lenguaje -del cual precisamente los analistas pós-freudianos se habían
afastado. Lacan afirma ahí que “ la descubierta de Freud és la del campo de las
incidencias, en la naturaleza del hombre, de sus relaciones con el orden
simbólico, y del remontar de su sentido a las instancias más radicales de la
simbolización en el ser. Desconocer eso és condenar la descubierta al olvido,
la experiencia a la ruina."[1] Este
segmento de la obra de Freud, pasible de ser isolado en sus extensos desarollos
sobre el lenguaje, ha sido llamado por Lacan de simbólico.
Partiendo de
la evidencia, aunque entonces poco enfocada, de que la psicoanálisis opera
através de un medio único, la palavra
del analisando, Lacan establece en la obra de Freud la relación ineludible
entre las diversas formaciones del
inconsciente y el lenguaje,
através de la cual ellas necesariamente se manifiestan. Con respecto a eso,
Lacan acentúa la importancia de tres textos freudianos iniciales – La interpretación de los sueños (1900), La psicopatologia de la vida cotidiana
(1901) y Los chistes y su relación con el
inconsciente (1905) - , los considerando como “canónicos en materia de
incosciente”[2]. Eses tres
textos pueden ser considerados como tres batidas en el tambor que tal como los
tres timbres del teatro, o los tres toc-toc-toc del sujeto a la puerta,
anuncian la descubierta del inconsciente.[3]
En ellos, lo
que destaca Lacan és el modo por el cual el inconsciente opera, como Freud pudo
salientar, sea produciendo condensaciones y desplazamientos al largo de las
palavras “sin llevar en cuenta el significado o los límites acústicos de las
sílabas”[4], sea
manifestando “realmente una preferencia por palavras cuyo sonido exprima
diferentes significados.”[5]. És digno
de nota el hecho de que la investigación freudiana acerca del inconsciente le
lleva a abordar una serie de fenómenos limítrofes: aquellos que hasta entonces
estaban relegados a las abordages obscurantistas, como los sueños; así como
aquellos desprovidos de interés para el discurso de la ciencia, como los
chistes, actos fallados, lapsos de lenguaje y olvido de nombres; y también
aquellos incompreendidos por el discurso médico, como los síntomas neuróticos,
las alucinaciones y delirios psicóticos y las llamadas perversiones sexuales.
Para Lacan,
el discurso psicoanalítico ha renovado la cuestión del saber colocada por
Descartes, pues “la psicoanálisis vino anunciar a nosotros que hay saber que no
se sabe, un saber que és soportado en el significante en tanto tal”[6]. Considerando
el inconsciente como un saber, Lacan afirma que el acto fallado és, en efecto,
un acto bien-sucedido, puesto que através de él la verdad del sujeto se desvela
aúnque sin el conocimiento del yo: “Lo que Freud soporta como el inconsciente
supone siempre un saber, y un saber hablado. Lo mínimo supuesto por el hecho de
que el inconsciente pueda ser interpretado és que él sea redutible a un saber.”[7] Un saber
muy particular, acrecentaría posteriormente Lacan, pues se trata de un
saber que funciona sin señor y se da en tanto un saber
verdadero. És lo que
se puede leer en la fórmula del discurso psicoanalítico, único discurso en el
cual el saber, S2, ocupa el lugar de la verdad[8].
En ese
sentido, Jean-Jacques Moscovitz llama atención para el hecho de que el término
alemán que designa el inconsciente, Unbewusste,
significa literalmente insabible[9] y acrecenta
que el consciente sería un saber que se sabe y el inconsciente un saber que no se sabe. Numerosos son los
pasajes en que Lacan desarolla esta que és una de sus ideas fundamentales, a de
que el inconsciente és un saber. En el seminario “Encore”, por ejemplo, afirma que el inconsciente és el testigo de
un saber, en que en gran parte él escapa al ser hablante”[10] y, en ese
sentido, “si el inconsciente nos ha enseñado algo ha sido primero lo seguiente:
que en alguna parte, en el Otro, eso sabe”[11]. En una de
sus “Conferencias norteamericanas”,
Lacan afirma igualmente que la descubierta del inconsciente “es la descubierta
de un tipo muy especializado de saber, intimamente anudado con el material del
lenguaje”.[12] Que se
ponga atención que la misma concepción del inconsciente como un saber Otro surge en la definición
lacaniana de determinados mecanismos fundamentales: el desconocimiento ativo propio al recalcamento designa, para lacan,
un “no querer saber de nada de eso”.[13]
Además, y
más esencialmente, és necesario acrescentar que si lacan resalta que el
inconsciente és un saber, se trata de un
saber que viene a llenar la falta de un saber instintual – puesto que el
instinto animal és una forma de saber inscrito en el organismo vivo[14] – esa falta
és inehrente al sujeto humano desde su nacimiento: “el ser humano no posee
manifestamente ningún
saber instintual” y, en ese sentido, se puede afirmar que “hay inconsciente
solamiente para dar cuerpo al instinto”[15]. Aún en
otro pasaje de sus “Conferencias
norteamericanas”, Lacan esclarece la cuestión de la relación entre el
inconsciente y el instinto que falta al sujeto humano en los seguientes
términos: “[...] el saber constituye la substancia fundamental de aquello de se
trata en el inconsciente. El inconsciente, nosotros imaginamos que és alguna
cosa como un instinto, pero esto no és la verdad. El instinto nos falta
totalmente, y la manera por la cual reaccionamos está ligada no al instinto,
mas sí a un cierto saber vehículado no tanto por palavras cuanto por lo que
llamo de significantes.”[16]
Sin embargo, el saber inconsciente – el simbólico –
apresenta un punto de no saber –
real – en torno del cual toda la estrutura gravita ; se trata de la diferencia sexual que se recusa al saber.
Lo que significa que el inconsciente és un saber que viene intentar llenar la
falla instintual, mas no la llena completamente: en términos freudianos,
siempre resta la no-inscripción de la
diferencia sexual, lo que Lacan ha traducido como la falta del significante
del Otro sexo y escribió con el matema S(A/), considerado como una verdadera matriz de la estructura:
Inconsciente estructurado como un lenguaje ® Saber ® Simbólico ® A/Núcleo del inconsciente ® No-saber instintual ® real ® S(A/)
És en
ese sentido que Freud menciona, desde sus Tres
ensayos sobre de la teoría de la sexualidad, las teorías sexuales infantiles, que son tentativas del niño produzir
un saber acerca del enigma de la diferencia sexual, aquello que precisamente no
posee saber inscrito y escapa a la
posibilidad de inscripción. Recordemos que el inconsciente – missing link – representaría, así, un
saber que vino llenar la falla dejada en la especie por la adopción de la
postura erecta y la consecuente pérdida del vínculo instintual preponderante en
los mamíferos, el olfato.
És
bastante sorpreendente averiguar que la novedad de la idea lacaniana del
inconsciente en tanto saber ya se encuentra, no obstante, enunciada de modo
embrionario en la obra de Freud, que emprega esa expresión en un pasaje del
primoroso libro sobre Los chistes y su relación con el
inconsciente “sabemos de un sueño
aquello que, por regla general, se parece a un recuerdo fragmentario que nos
ocurre después del despiertar. Tal recuerdo aparece como una miscelánea de
impresiones sensoriales, visuales principalmente, pero también de otros tipos,
que simula una experiencia y a la cual pueden se mezclar procesos de
pensamiento ( el 'saber' en el sueño)
y expresiones de afecto”.[17] Además en otro pasaje de una de las conferencias introductorias sobre
los sueños, Freud apoya su argumentación sobre la técnica de interpretación de
los sueños tener su fundamento en las asociaciones del sueñador en la idea de
que el sueñador sabe lo que significa su sueño, “apenas no sabe que sabe , y,
por ese motivo, piensa que no sabe”[18]. El sujeto sabe sin saber que sabe – y eso constituye el más esencial
saber del psicoanalista, el saber de que hay sujeto en el inconsciente, saber
al cual sólo puede haber accedido
através de una experiencia de análisis personal.
[1]
Lacan,J., “Função e campo da fala e da linguagem em psicanálise”, in Escritos,p. 276.
[2] Lacn,
J., “a instância da letra no inconsciente ou a razão desde Freud”, in Escritos, p.526.
[3] Cf.
Diddier-Weill, A., Os três tempos da lei,
p.110 “[...] a gênese do verbo requer a geração de um ritmo de três tempos.”
[4] Freud,
S., A psicopatologia da vida cotidiana,
AE, v. VI, p.13; ESB, v.VI, p.23.
[5] Freud, S., Os Chistes e sua relação como inconsciente,
AE, v. VIII, p. 157; ESB, v. VIII,
p.187.
[6]
Lacan,J., O seminário, livro 20, p. 129.
[7] Lacan,J., “Le sinthome”, lección de 13/4/1976, p.
7.
[8]
Lacan,J., Televisão, p. 31.
[9]
Moscovitz, J.J., Grancher, P. Para que
serve uma análise? – Conversas com um psicanalista, p.12.
[10] Lacan,
J., O seminário, livro 20, p.190.
[11] Lacan,J., op.cit., p. 118.
[12] Lacan,
J., “Conférrences et entretiens dans des
universités nord-américaines”, p. 16.
[13] Lacan,
J., O seminário, livro 20, p. 9 . El mecanismo de la renegación ( verleugnung) ha
podido ser igualmente aproximado, en esa misma.perspectiva, de la asertiva
formulada por O. Mannoni: “yo sé, pero aún así...”
[14]
Lacan,J., O seminário, livro 17, p.
16.
[15] Lacan, J., R.S.I.,
lección de 15/4/1975.
[16]Lacan,
J., “Confférences et entretiens dans des
universités nords-américaines”, p.50.
[17] Freud,
S., Os chistes e sua relação com o
inconsciente, AE, v. VIII, p.153; ESB,v.
VIII, p. 184. Lo grifado és mío.
[18] Freud, J. Conferências introdutórias sobre
psicanálise, AE, v. XV, p. 92; ESB,
v. XV, p. 126.